Finalmente estoy en colegios para niños con discapacidad intelectual. Mi objetivo es aumentar su independencia en las actividades de la vida diaria para que de mayores sean totalmente autónomos.
Esta semana he visitado de la mano de Alba (la TO a la que relevo) el colegio en el que ella ha estado durante un mes, en Uravakonda. Hay 54 niños, dos profesores, dos “assitant teachers”, una logopeda, dos akkas y un anna (mujer y hombre mayores, de casta baja que se encargan de tareas como limpieza, cocina, cuidado, mantenimiento… tanto del lugar como de las personas).
Cada profesor y A. Teacher tienen una clase con 13 o 14 alumnos cada uno, divididos al azar sin tener en cuenta edad cronológica o mental, nivel cognitivo o intereses, lo que viene siendo un popurrí incontrolable.
El método educativo se basa en la repetición de contenidos (conceptos) en palabras o frases. Resultado: los que no llevan al nivel no se enteran y repiten cual loro ante una bolsa de pipas, los que tienen el nivel aprenden la palabra sin generalizar el concepto, y los que tienen más nivel se aburren y molestan a los demás. No os cuento más que os aburrís y dejáis de leer, aunque esto me sirve a mí para recordar cuando lo lea dentro de algunos años J.
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